martes, 12 de enero de 2016

2016: Año de Grandes Propósitos.


Las celebraciones de año nuevo, para la gran mayoría de las personas, suelen tener como componente y/o broche de cierre un sinnúmero de propósitos importantes para el año que se avecina. Desde hace aproximadamente trece años, este fenómeno ha sido parte de mi vida personal, convirtiéndose en una especie de ritual que cobra relevancia proporcional al aumento de los años en mi haber. Por este motivo, no es de extrañar que a mis casi veintiocho años, el año 2016 tenga un brillo especial respecto a los logros por alcanzar, a las metas establecidas, a los cambios radicales que deseo, con todo mi corazón, tener en mi vida.

Así, resulta fundamental hacer un recuento de los que se han convertido en mis propósitos del año 2016 y los factores que alimentaron su posicionamiento como tales:


1. MI ROL PROFESIONAL: Hace un buen tiempo (esto, es mi lenguaje, es más de un año y medio) no me siento bien ejerciendo mi profesión; de hecho, cuando inicié prácticas, dos semestres antes de la graduación, sentí que la práctica distaba mucho de la teoría, que amaba el Derecho en los libros pero su aplicación me resultaba insuficiente, incoherente, abiertamente desigual,terriblemente servil, todo lo opuesto a lo que siempre fue mi visión. Siento que, a pesar de todos mis esfuerzos por elegir adecuadamente, me equivoqué. Desde que soy abogada titulada por la mejor Universidad del país, mi querida Universidad Nacional a la cual tanto debo y tanto agradezco, he tenido un solo contrato de trabajo por un salario miserable que hacía equivalente mi perfil de profesional al de estudiantes que aún no habían terminado su carrera, pero trabajando 12 horas al día (inclusive, llegué a trabajar sábados, domingos y madrugar lunes de nuevo a reiniciar labores) mientras cursaba al tiempo mi primera especialización. Después una serie consecutiva de órdenes de prestación de servicios, seguidas por intervalos importantes de desempleo, para caer posteriormente en más órdenes de prestación de servicios (esta modalidad no contempla relación laboral alguna, aparentemente no cumples horario pues no hay subordinación - y los jefes te lo hacen cumplir de una u otra manera -, no tienes prestaciones sociales, no tienes vacaciones, no tienes liquidación, no tienes bonificaciones, y te imponen cobros altísimos por seguridad social - si ganas $3'000.000 te quitan por lo menos $450.000 para pensión que nunca percibirás, salud que en un servicio terriblemente deficiente en este país y riesgos profesionales que nunca cubren todo riesgo profesional ni como debería-).

¿Cómo sentirse bien, cómo prosperar, cómo seguir con entusiasmo, si además de ver cómo se degrada en la práctica el Derecho ves que todo lo que invertiste, todo tu esfuerzo, noches enteras y fines de semana sin descanso estudiando, casi viviendo en las bibliotecas, ves que ser profesional, con dos especializaciones, experiencia laboral suficiente y media Maestría aprobada no te sirve para absolutamente nada si no cuentas con participación en cuotas políticas o tienes un contacto fuerte que te incluya, de manera deshonesta, en la nómina de una entidad cuyos honorarios se ajusten a tus necesidades o a tus ambiciones? No, aunque me tilden de tonta (porque además en el país se volvió costumbre tratar como idiotas a quienes somos correctos) no voy a ejercer mi profesión bajo la sombra de la deshonestidad, de la corrupción. No me eduqué de esa manera, no puedo hacerlo. Puedo decir que cada trabajo que he conseguido, ha sido gracias a mi iniciativa y a mis méritos.

A pesar de ello, la diferencia entre la frustración que sentía a mis 21 años y la que siento casi siete años después, es que he podido reforzar el hecho de que esta profesión no es para mi, he podido recorrer un camino laboral que me da más argumentos para sostener mi insatisfacción, he podido adquirir madurez suficiente para no ver una elección equivocada como una tragedia con la cual, para no perder lo logrado, debo cargar por el resto de mis días, sino para verla como un capítulo que se puede concluir sanamente para abrir otras puertas, para explorar caminos diferentes que me pueden dar tranquilidad y me pueden guiar hacia un equilibrio perdido en mi vida. 

Así, se configura uno de mis propósitos más ambiciosos para ir desarrollando en 2016, ejecutando en 2017 y venideros: Voy a estudiar otra carrera. Los años no importan, el esfuerzo no importa, mi satisfacción y mi enfoque en algo que realmente ame hacer es lo que importa.

Actual Empleador, cierre de ciclo 2016.

2. MI ROL ACADÉMICO: Durante toda mi vida me he destacado por ser una chica disciplinada, juiciosa, inteligente, aplicada. Por ende, nunca he tenido dificultades para cursar mis estudios, y lo he hecho sin interrupción, teniendo a mis 27 años una carrera profesional en el bolsillo, junto con dos especializaciones y media Maestría.

Previamente había comentado esto y en relación directa con el punto anterior, debo reiterar que siento que me equivoqué en la elección, que deseo un cambio, que anhelo estudiar otra carrera así me lleve más años, más esfuerzo, volver a ocupar las aulas para recibir clases magistrales. He aquí otro inconveniente por el cual la decisión tiene algunos matices...

Desafortunadamente, en el país la educación sigue siendo más que un derecho, un privilegio. La educación en Colombia cuesta, aún siendo pública. La educación superior en Colombia cuesta mucho más, y si pretendes especializarte o ser un Magíster, se te va media vida ahorrando para ello o media vida pagando el crédito educativo. Por eso estudias sostenido por muchos sacrificios y/o créditos, luego inviertes el resto de tu vida trabajando sin descanso para sobrevivir, aún siendo profesional, y en muchas ocasiones para pagar los créditos con los cuales pudiste estudiar. No es imposible, pero es sumamente difícil, y un cambio profundo en ese inequitativo sistema, no es para nada visible.

En Colombia se protesta por el gol anulado, por los insultos en medios extranjeros, por las coronas "robadas", se defiende a muerte el falso patriotismo, el orgullo nacional (¿por?), pero no se lucha por lo importante: mejor servicio de salud, educación gratuita, fomento al empleo (ante todo para los jóvenes), seguridad, verdadera calidad de vida. Hace décadas, nada de eso existe, y parece que a la mayoría ni siquiera le importa. Los cambios no se piden como se debe, no existen, no hay nada.

Por lo anteriormente señalado, no es de extrañar saber que ser Magíster de poco o nada me servirá. Mi hermana lo es, en otra profesión claro, tiene muchísimos años de experiencia, es una gran investigadora y es muy buena en lo que hace: gana menos dinero que yo, y también ha sobrevivido los últimos años a costa de órdenes de prestación de servicios. Un extraordinario panorama.

Mi Maestría, que era hace varios años uno de los objetivos más importantes en mi vida, se convirtió en una pesadilla, y en un motivo más para decir adiós. Poco o nada me aporta, más que discusiones con una tutora que cambió el 90% de mi proyecto de investigación porque ella tiene la última palabra, y una inversión tremenda de dinero que ya no pienso seguir entregando. Mi ciclo con la Maestría, termina en 2016. Es una decisión muy fuerte, pero ha sido tomada.

Así, otro propósito en 2016 es: No tocar mi historia académica, no pagar matrícula, no inscribir materias (a propósito, ya las citaciones de inscripción finalizaron), permitiendo que automáticamente cambie mi estatus de estudiante a persona en reserva de cupo. Esto opera por dos semestres, todo 2016. Y mi historia académica será bloqueada, sin compromisos adicionales, sin deudas con la Universidad. Y a pesar de todo, mil gracias por todo Universidad Nacional de Colombia, siempre estarás presente en mi vida, en mi corazón y en mis más bellos recuerdos.

Grado Abogada, Universidad Nacional de Colombia, año 2010.


3. MI ROL EN LA SOCIEDAD: Soy parte de una minoría, lo tengo claro desde mi adolescencia. No me agrada ver las calles sucias, no me agradan las groserías, no me agrada la violencia, la intolerancia, la desconsideración por el otro, la deshonestidad.

Sin embargo, es lo que me rodea a diario. Es así desde que tengo uso de razón, no se ven los cambios. La esperanza de tener una sociedad mejor se pierde de a poco cuando ves que tu aporte individual es equivalente a "ser tonto" porque acá lo que paga es ser "avivato", pasar por encima del otro para obtener beneficios personales, cueste lo que cueste, cobrando lo que sea, inclusive la vida de otro ser humano.

Experiencias desagradables he tenido, individualmente y en familia: Manoseos, insultos sin motivo, amenazas, hurtos, intento de violación, intento de homicidio. No soporto esto, vivo estresada, vivo con miedo, vivo de afán en afán, agradezco cada día seguir con vida. Cómo quisiera poder escribir algo diferente al respecto, pero esta es nuestra realidad. Ningún partido de fútbol, ningún reality, ningún reinado, va a alcanzar para ocultar que este no es un paraíso. Ni siquiera el hogar es seguro, tienes que llevar mil ojos todos los días, no cruzar palabra con nadie, no aceptar nada que intenten entregarte (ni siquiera volantes), no hacer contacto visual con desconocidos, no permitir que nadie se te acerque... Ninguna medida es exagerada para permanecer con vida e integridad personal, la paranoia está plenamente justificada.

Siendo creyente (no ligada a una iglesia determinada), pido a Dios que me dé paciencia y el don de la vida para poder continuar y, con un poco de dolor en el corazón, abandonar Colombia para explorar otro ambiente, otra ciudad, otra cultura, estar con otras personas. Ningún lugar en este planeta es un paraíso ni es perfecto, todos los países tienen sus elementos positivos y negativos, pero, mi destino ya ha sido elegido. 

¿Por qué este lugar? Porque habiendo conocido un poco de él, y aunque fue difícil al comienzo, en él me sentí cómoda, feliz, tranquila; sigo sintiendo que es un lugar apto para comenzar de cero y no fracasar en el intento (obvio, como todo, con mucha disciplina y esfuerzo). Además, aunque pueda leerse iluso y/o extraño, en ese lugar conocí a una de las personas que más quiero, una de las personas que se ganó un lugar muy especial en mi corazón...

Primera estadía en Buenos Aires, año 2011.

Con el fuerte anhelo de viajar y trasladarme allá iniciando 2017, con el fuerte anhelo de estar al fin (sin obstáculos, sin otros sujetos involucrados, sin temores) con esa persona, nace otro de mis grandes objetivos del 2016: Trabajar fuertemente, soportando un año más ocupando un cargo y teniendo unas funciones que me desagradan, y ahorrar a partir de ahí lo que más pueda para mis tiquetes de avión, para mis legalizaciones y apostillas de documentos, para sobrevivir allá los primeros meses mientras consigo algún trabajo y normalizo mi situación académica y migratoria.

Ese lugar, es Buenos Aires (Argentina); esa persona... requiere un capítulo aparte.

El viaje que me espera, el viaje más importante en mi vida.